viernes, 5 de septiembre de 2008

Big girls don't cry


Las niñas grandes no lloran! Eso es lo que nos enseñaron.
Si te hacias daño y la cosa no era digna de ir a urgencias, te daban un sopapo por no prestar atencion!
Cuando sangrabas, si era poco, te chupabas la herida, si era mucho, te lavabas en la fuente y esperabas que no se notase demasiado.
En ciertas ocasiones, un alma generosa, y algo sadica (añado yo), te limpiaba con alcohol y te decia sopla, sopla, que escuece!
Mis rodillas muestran todavia las cicatrices de las guerras callejeras, de las expediciones para ver lo que habia detras de un muro... y en una ceja, quedan los restos de un choque frontal con la mesita de la foto.
Para mi herida mas grande habia una tirita especial, ese tocadiscos y los discos de mi padre.
El ya no estaba alli, el era mi herida, y quiero creer no me habria dado un sopapo ni me habria dicho sopla, sopla!
En esta seleccion he puesto algunas canciones que escuchaba cuando tenia 6 años y medio, su musica, mi musica, y ahora la vuestra si la quereis.
Conmigo ha funcionado, despues de 40 años, sigue curandome cada vez que no presto atencion y me hago daño.

Big girls don't cry ... la seleccion "tirita"

Ya sabeis como funciona, pinchais, se baja el archivo y... a disfrutarla!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

El tiempo te enamora. El tiempo que hilvana segundos y horas y muros de silencio; el tiempo que atesora el desierto que mora entre pronombres y cuece a fuego lento la memoria en los pucheros de una madre... Ese tiempo en cuatro notas sobre la frente que dice que he muerto, aunque aún no lo recuerde.

Anónimo dijo...

Cuando era muy niño aún, jugando en una noche sin farolas al corre que te pillo, conseguí ser esquivado por un hábil compañero de juegos, yendo a estampar mis narices contra el quicio de hormigón del umbral de una muy recia puerta. Mi cara crujió como una nuez seca. Cuando me llevaban al muy distante dispensario médico, la cabeza hacia atrás ,envuelta en dios sabe qué gasas, me entretuve en contar las estrellas: no había ninguna. Tus palabras y tu mesa, me las recuerdan.

Anónimo dijo...

De nuevo septiembre, eres mi mejor allazgo ( esto ira con H o sin ella )

:-)

Nessun dijo...

Pues si, es septiembre, no me gustaria que hubiese llegado octubre sin darme cuenta.
Me alegro de tu hallazgo por la parte que me toca. (la hache es muda, siempre podemos transformarla en ciega)
Gracias!

Nessun dijo...

Cuando las heridas te las procuran puertas, aceras o mesas duelen menos. Cuando mi hija se hacia daño contra un objeto inanimado, y me miraba con cara de "ahora me pongo a berrear" yo le decia: "que acera mas borde, vamos a devolverle lo que te ha hecho" y empezabamos a dar mamporros a la acera... hasta que estaba satisfecha y reia. En esta ciudad estan las aceras mas abofeteadas del mundo.

Anónimo dijo...

La vida a golpes, siempre, causando cortes y heridas, con pobres instrumentos como la acera y el hombre. Que no falte nunca esa madre con tiritas, dispuesta a armar a sus hijos con escudos de risas.